Buenas
mientras termino de organizar mi viaje de un par de semanas a la tierra “madre”; comienzo a hacer un poco de análisis sobre este semestre y como no, cerveza de por medio, surge el inevitable tema de los mejores y peores proyectos.
Hace poco hablábamos con el amigo Edu sobre este tema y yo le comenté que por un lado, hay proyectos que me dan miedo: son aquellos donde se plantean objetivos muy ambiciosos en un período de tiempo muy corto. Por lo general este tipo de proyectos, suelen convertirse en un infierno de horas extras, y de esfuerzo no planificado, pero si tienes la suerte de poder coordinar bien estos proyectos, con la información adecuada, podrás tomar una decisión entre las 2 opciones:
- “es posible, pero con un gran esfuerzo”
- “no es posible”
Si el caso es el 1ro, y se gestiona bien, seguramente el proyecto será muy agobiante, pero llegarás a destino; tal vez invlusive lo consideres un éxito personal. Si el caso es el 2do y se da el OK para seguir, prepárate para pasarla mal un tiempo.
Estos proyectos suelen ser casi cotidianos, pero sin embargo no son los que más miedo me dan. Personalmente, me siento muy estresado en el tipo de proyectos donde la dirección cambia de parecer todos los días, donde no hay un rumbo fijo y donde las acciones se guían por el desconocimiento general de los mandos medios.
En estos proyectos, tal vez todo el esfuerzo de semanas de trabajo, se tire a la basura por un simple capricho. Por lo general, la prioridad siempre es apagar un incendio de la formá más rápida posible; pero sin tener en claro que tal vez un problema bien resuelto hoy, no sea un problema mañana; o lo que es peor, un problema mal resuelto hoy, se convierte en un infierno mañana.
Otro punto que cabe la pena mencionar, en este caso de desconcierto general, es la poca apreciación que se le tiene a los individuos. La falta de conciencia sobre el trabajo de los individuos se torna en un escenario constante, donde la desaprobación de los actos de los mismos, hace que la moral del equipo baje a por los subsuelos.
Pero sin embargo, el peor punto para cerrar, es que no suele existir una solución rápida. Cuando la dirección no es conciente de los errores que está realizando, suele ser por un problema de negación; y mucho menos se le puede pedir que tome acciones correctivas al respecto. El momento crítico suele llegar en situaciones muy tensas, donde los compañeros de trabajo, se dan cuenta que es mejor tomar otro rumbo, o que no merece la pena seguir en este estado.
Personalmente no estoy de acuerdo con esta opción, pero reconozco que en determinadas situaciones, lo mejor es saludar con una sonrisa y “a otra cosa mariposa”.
Da miedo, ¿no?
Saludos @ Hell
El Bruno